lunes, 28 de octubre de 2013

Cómo pólvora mojada.

Cuando eres pequeño todo te hace sonreír  Por ejemplo,al ver una mariposa te fijas en los colores que tiene, en lo pequeña que es y como revolotea por todos lados sin saber donde ir. Nada te preocupa y si algo lo hace siempre hay alguien a tu lado que te hará esbozar una gran sonrisa y olvidarte de por qué se te ha roto el juguete. Si te enfadas, no importa, porque tus sentimientos tiene un promedio de veinte segundos de duración, simplemente desaparecen para que vuelvas a la carga.

A medida que vas creciendo, bueno la cosa se complica, aparece lo que más tememos, el miedo. Esto puedes sentirlo por una gran cantidad de aspectos pero normalmente es por no conseguir algo o por perder a alguien. Las cosas no son tan bonitas y siempre habrá alguien más mayor que te lo recuerde. "Sentir miedo es normal" te dicen, pero ¿qué haces cuando el miedo se convierte en algo del día a día? Ese momento es cuando te sientes perdido, te preguntas porque a las personas que caminan a tu alrededor les cuesta tan poco respirar mientras tu buscas el oxígeno en cualquier cosa a la que puedas agarrarte. Ese sentimiento te invade y haces las cosas mal, te equivoca, te asustas más hasta terminar en un bucle que parece no tener fin.
Te preguntas donde quedaron tus ganas de comerte el mundo, de sentirte satisfecho solo porque por la rendija de tu persiana todos los días te saluda el sol. Eres como pólvora mojada de la cual nadie va a poder hacer que vuelva a su estado normal.

La vida continua y supongo que siempre queda la esperanza que todavía no es el final y que tal vez, esa sensación que aparece cuando miras las nubes moviéndose a través de la ventana del avión volverá a aparecer.